sábado, 22 de septiembre de 2012

Capítulo Cuatro

Tres Días

Soñaba con un mar, un mar tan inmenso que llega desde mis pies hasta el horizonte mismo. No estaba asustada, no me movía, sólo estaba en medio del agua, como si flotara sobre ella. Una fría voz, de un ser extraño comenzó a amenazarme. Decía: No te acerques a él, no te atrevas.
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Abrió los ojos, apenas si notó algo extraño en su mano. Se volteó para ver, notó a un hombre acostad (más bien tirado) al lado de ella. Estaba sosteniendo su mano, lo soltó con cuidado y trató de levantarse. Cuando sintió dolor en sus brazos y su abdomen. Al mirar sus herida, aún cuando estuviera casi sanas sintió el miedo de nuevo y su mente se nubló, se perdió para evitarle más sufrimiento. Y quedó en blanco.
Apenas si  tocó la cabeza de aquel que la acompañaba y le preguntó:

— ¿Dónde estoy? ¡Hey! ¡¿Dónde estoy?! —vio que no la oía y se irritó.

Lo zamarreó hasta que éste se levantó sobresaltado y enojado. Se volvió a tirar en el piso pero esta vez con los ojos clavados en ella. Alzó una ceja en forma de molestia y le preguntó:

— ¿Ya despertaste? No tenías que despertarme, la verdad que es molesto...¿cómo te sientes? —se pasó la mano por su nariz como forma de despertarse.

— Bien, ¿dónde estoy? —dijo muy confundida al ver a un hombre actuar de esa forma tan suelta con una mujer.

— Pareces algo recia, no importa. —dio una pequeña queja y se sentó mientras se revolvía el pelo.  Movió sus orejas, y luego con sus ojos le dio una señal de una falta sueño total— Te encontramos en las ludas, estabas herida. Te traje aquí, soy el líder Arf Teh de este Grim. No te preocupes estarás bien por ahora, nuestra guman pudo curarte a tiempo.

Más tranquila, la mujer sólo se miró y al notar su vientre se desconcertó, no entendía nada. Su mente la estaba protegiendo, pero a cambio había robado parte de sus memorias. Al darse cuenta de su vacío el arf sólo se levantó y le dijo sonriendo:

— Ya no te preocupes, todo estará bien, descansa un poco te traeré algo de agua.

— ¿Por qué me ayudas?

— Porque no tengo razón para no hacerlo.

La mujer se sintió con ganas de llorar en ese mismo instante. Como si eso fuera lo más dulce que nunca nadie le haya dicho en su vida. Se recostó, encogiéndose en ella misma, sintiendo el olor a tierra a su alrededor.

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En la habitación continua dormían dos hermanos muy cansados de la ardua noche en vigila de las fronteras más alejadas, sin dormir ni nada sólo se acostaron a descansar uno al lado del otro como habían vivido aún antes de nacer. Cuando de los labios de ella salen unas palabras tiernas.

— Tengo frío.

— Ven, acércate quizás aún estas helada por la noche que pasamos.

— Sí, tienes razón.  —se ovilló en su pecho mientras lo abrazaba.

— Nila.

— Ailo.

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Piome estaba haciendo dormir a su fimmo con paciencia, su ter había salido con Maile a buscar provisiones y era buena oportunidad para pasar con su pequeño sin molestias. Lo recostó en las mantas, lo miró sonriendo. Tomó uno de sus pies y lo acarició con cuidado, entonces el bebé abrió los ojos y comenzó a llorar de nuevo.

— Vaya que eres torpe, lampiño.

El hombre tembló por completo al verse descubierto en tal acto y además por su torpeza de no conseguir cuidar a su fimmo correctamente. Además que la broma ya lo tenía cansado.

— ¿Qué haces aquí Akron?

— Nada, sólo pasaba por aquí y no pude resistir verte en un momento de debilidad...¿acaso tu no tienes cosquillas en los pies? Te digo que eso fue muy estúpido.

— Ya cállate, niño.

— Viejo.

Comenzaron a mirarse con esas miradas asesinas que de poder cortarían un árbol entero. Entonces entra Hekat al cuarto y levanto las cejas despreocupada dice:

— ¡Estoy cansada de escuchar llorar a ese crío! —lo levantó con de forma brusca y comenzó a sacudirlo— ¿¡Pero que te pasa que lloras tanto?!

Ambos hombres olvidándose de su pelea al ver el cruel trato que tenía esa supuesta fimm sobre el pequeño se levantaron casi al unísono y se lo sacaron. En cuanto se dio cuenta Akko se lo tiró encima y disimulando su preocupación acotó:

— Será mejor que lo vigiles, dejarlo cerca de esta loca no es bueno.

— Tienes razón, ahora mejor lo vuelvo a dormir. —comenzó a mecer a su hijo mientras echaba a los intrusos con la mirada.

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Habían pasado tres días desde que la habían encontrado, en medio de la deliberación. Akron, el líder; Maile la Primer estratega; Dathin la Guman y Piome Segundo al mando estaban deliberando qué hacer con ella. Entre peleas de un lado y otro a la habitación entró una mujer con más años que todos allí. Los miró y sentenció sin más.

— He hablado con la joven, que desde ahora la llamaremos Juva. Debe quedarse. ¿Alguien se opone?

Nadie hizo ni un suspiro, ni siquiera Piome atentó contra su parecer. Ella era aún más decisiva que mil y un jueces de Alto Mando juntos. Así que...la mujer se quedaría, Samma le había dado su confianza.



2 comentarios:

  1. Pobrecito el hijo de Pio! Me reí con esa parte, no se si soy muy cruel o es que mi imaginación lo hizo divertido xD
    Me mató Akron, es muy tierno ññ Seguí asi nee-chan, me encanta la historia *w* Samma rules!

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  2. Es para reírse tranquila ! XD Está hecho apropósito! jajajajjaja xD
    Yeah......nadie contradice a Samma, y el único que lo ha hecho ha desaparecido de la faz de la tierra :D Mentira, pero a eso le temen todos ! XD

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