La mujer de las ludas
Maile estaba de vigila, yo como siempre me encontraba a su lado y luchando contra mi incesante sueño. Todo iba bien, no había movimiento, ni luces, ni olores, ni nada que nos indicara algún peligro. Entonces Nilo, el mayor de los gemelos, sale del refugio y al alzar su nariz comienza a sentir un aroma particular. No pudimos llegar a preguntarle que ya estaba corriendo sobre las colinas hacía las fronteras de nuestro territorio.
Fuimos detrás de él gritándole que se de tenga, que un Luda podría lastimarlo pero no nos escuchaba. Me adelante a Maile corriendo en la primera fase de mi potencial. Tomé al rubio de los hombros y lo zamarreé para que reaccionara. No dijo ni una palabra, sólo levantó su mano señalando. Voltee mi vista y la vi.
Estaba cubierta por hojas, como un abrigo a esa umma de frío y desolación. Fui a su lado y una rama se enredó en mi brazo. Me tiré hacía atrás cuando veo a un Luda muy herido a mi lado.
— Cuídala, por...—se desmayó sobre mi.
Sentí los pasos de los otros dos a mi espalda cuando me acerqué al helado cuerpo de esa mujer. Le tomé el rostro y sentí su respiración sobre mis manos. La levanté con cuidado cuando al sentir su vientre me percate de algo que me dejó atónito un momento. Antes de decir nada comencé a correr con ella en mis brazos.
— ¿¡Qué ocurrió Nilo?! —grita alarmada la ojigris a su protegido.
— Está herida. —le responde con su fría voz.
Llegué al refugio y llamé a Dathin con fuerza. Recuerdo ver salir a Piome mientras me decía algo pero yo no le presté atención. En cuanto la encontré comencé a decirle que debía curar a la mujer que llevaba. Me colocó una mano sobre la frente y me tranquilizó para poder actuar. La recostamos sobre una vieja manta y la desvestimos. Mi preocupación era cierta, sólo me alejé con miedo.
— Ya Akko, no es mucho la curaré pronto. —levantó la vista y susurra— Maile, querida, por favor sácalo de aquí.
La joven le obedeció y tomando a su amigo del hombro lo llevó fuera. El cansado arf se sintió desfallecer al sacar de su vista a esa criatura olvidada. Samma aún con sus pocas fuerzas se levantó y lo sostuvo antes de que cayera.
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— Ningún Sin, más que un Pir te ha hecho esto. —musitó la guman mientras sus manos trabajaban— Oh dulce niña, ¿quién tendría un deamo tan oscuro como para causarte tal daño.
Terminó con su tarea y tomando unas ropas de ella la vistió, luego acarició su vientre y sonriendo la cubrió con otras brazadas para que entrara en calor. Un leve sollozo se escuchó en la habitación. Su pequeño fimmo la estaba llamando.
— Ya Ermos, mama ya va. —dijo con su dulce voz.
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Me desperté sobre un cálido pecho, sentí su olor, me relajé y luego me levanté.
— Samma, lo siento. —le acaricié el cabello y la dejé descansar tranquila.
Apenas llegué a la pequeña cocina la mirada asesina de Piome estaba sobre mi, luego la expresión relajada de su ter consiguió que mantuviera la calma. Discutimos, claro, porqué demonios había llevado una extraña y más aún la había expuesto a su ter y a su fimmo, y que era un pésimo líder y todo lo que ya sabía no estaba de acuerdo...
Me le acerqué con respeto, mis orejas se bajaron y con mi tono neutro le respondí:
— Ustedes no están aquí por ser unos Celes, yo menos. No podía dejarla, piensa que la han abandonado, nadie se preocupara por su existencia ahora. Además si hubiera sido tu ter no la habrías dejado en esa condición.
— Nunca piensas Akron, tienes la cabeza sólo de adorno, ¿sabes lo que podría pasar si no fuera de los nuestros?
— ¿Qué nuestros? Por los nuestros es que estamos en este matadero Piome, no te preocupes asumo toda la responsabilidad de lo que pase. —desvié la mirada a Dathin— ¿Cómo está?
— Bien, la encontraste a tiempo. —hizo una leve pausa— Su fimmo también está bien.
— ¿¡Fimmo?!
Maile entró al cuarto y al oír esa palabra se quedó muda, ella una muy buena fimme pero había cosas que la sobrepasaban. Levantó las manos en señal de desagrado, se fue sin decir nada. Pasé mis manos sobre mi frente, sabía que sería un problema pero no pude dejarla sola.
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Me quedé mirándola dormir, no la tocaba, me di el placer de verla tan vulnerable como el instante en que la vi por primera vez. La traje a mi cuarto para que no molesta a Dathin y su fimmo. Vi sus labios pero no entendí nada de lo que musitaba entre sueños. Sus ojos estaban parecían cerrarse con fuerza, comenzó a llorar dormida. Mi corazón se sintió ahorcado.
— No me dejes. — llegué a entender.
— No lo haré. — le respondí mientras veía su mano con duda.
— Promételo.
— Lo prometo. —tomé su mano y me senté en el suelo esperando porque se calmara.
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Fue entonces que la llame Juva*, por las lágrimas que derramó esa tarde.
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Juva: derivado de Jev, agua sagrada, también sinónimo de lágrimas por la leyenda del ser que creo el agua con su tristeza.
viernes, 24 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Capítulo Dos
Akron
Mi nombre es Akron, y pertenezco a la Sin Pir.
Soy el último del gran Ko* Amh, pero lamentablemente perdí mi posición hace ya muchos años.
Nací en pleno Dint, miles de expectativas se formaron sobre mí aún antes de nacer. Al ser un fimmo, desde los 5 años comenzaron a entrenarme en el arte del combate cuerpo a cuerpo, y como todos me uní a un grupo de tres para ello.
Nuestra gente, además de dividida, lucha y defiende sus territorios, para ellos forman los Grim*, un grupo de tres agentes (un guerrero, una estratega, y una guman*) los cuales son la fuerza mínima a concentrar en los distintos puntos de control. Somos elegidos desde pequeños por nuestras habilidades innatas y sólo a algunos se les permite ascender a un puesto superior, los Hyders*.
Pese a que tenía un buen entrenador, mi maestra en realidad fue mi tía Samma, además de que siempre la consideré mi madre por haber perdido a esta poco después de mi nacimiento. Ella me enseñó no sólo a entrenar mi cuerpo, sino también a controlar mi mente. Su historia prefiero que la cuente ella, pero sólo diré que es una ter única en toda nuestra Sin.
Mi Grim fue uno muy particular y polémico, mis compañeros eran dos niñas muy especiales. Una era hija de uno de los Arf más poderosos de todo el Artef, su nombre era Maile y en poco tiempo conseguió convertirse en mi mejor amiga, mi otra parte. Ella era la estratega, especializada en localizar, yo cumplía el rol de guerrero con especialidad en la espiga de Gou*; y por último nuestra guman, Yosué. Ella...ella lo fue todo para nosotros dos, no sólo por su papel en el grupo, su presencia y cariño siempre nos impulsó a seguir adelante. A mi, me dejó conquistado.
Pasamos años ascendiendo entre los Grim, hasta que nos convertimos en parte de la Kamij*. No buscábamos poder, sólo que reconocieran a personas que toda su vida no vivieron sino para seguir huellas ya pisadas. Nosotros forjamos nuestros caminos solos, juntos, eso queríamos demostrar a nuestra gente. Y justo cuando estábamos por demostrarlo por completo, lo estropee todo.
Una umma sin Juns, nos encomendaron una misión de obtención de información bajo cualquier precio. Todo iba bien, capturamos al sospechoso, pero al momento de hacerlo hablar vi algo en él. Era sólo un anciano, apenas si podía caminar por su cuenta, mi deamo* no podía soportar lastimar a alguien así. Lo dejé ir, sin pensarlo sólo le pedí que se fuera.
Al momento de enfrentar a los Superiores* fui honesto, les expliqué que no pude realizar la misión y asumiría toda la responsabilidad. Así fue.
Me condenaron por traición, el castigo era sencillo, doloroso e inevitable. Recuerdo que la tarde antes de enfrentar a los Superiores, Yosué me pidió que huyera, tomó mis manos y me hizo prometer que volvería con vida. Yo sólo la miré a los ojos y le confesé.
— Haré lo que pueda...pero por si te decepciono.
La tomé de la cintura, en el único impulso de mi vida, la besé con torpeza y luego corrí como un idiota pensando que no debería haber hecho eso. Nunca supe qué pensó después de eso.
Llegué a la cámara de prueba. Me entregué como cualquier condenado sin anda de qué arrepentirse. Me recostaron sobre una cama de piedras y sujetaron mis piernas y brazos. Entonces comenzaría la "redención", la traición se castigaba con dolor y pérdida. Después de los castigos físicos, llegó la condena, la pérdida. No había gritado hasta entonces, ni siquiera tenía la boca cubierta, pero entonces si me ataron una venda. Uno de los sabios levantó frente a mi dos agujas largas y negras.
— Como no sabes escuchar lo que te dicen, es inútil que conserves tal don.
Sólo temblé y al sentir el frío filo en mis oído sentí miedo por primera vez. Un dolor punzante, agudo y agonizante se instauró en mi cabeza. Mi cuerpo luchaba contra ello, pero mi mente estaba bloqueaba. Grité, grité como nunca, pero nadie pudo escucharme...ni yo mismo...
Lo próximo que recuerdo era verme en una cama, a mi lado Yosué me miraba llorando. Vi sus labios moverse, sentí sus brazos abrazarme con fuerza, más mi mundo era mudo. Su voz, como quería oír su voz en ese momento. Le correspondí el abrazo cuando veo entrar por la cuarto del cuarto a mi Samma. Se sentó a mi lado, no lloró pero si estaba a punto, me señaló su boca y la movió. Le entendí y traté de responder. Nada puede describir el hablar sin saber cómo suenas.
Mi querida amiga había curado mis heridas, pero jamás recuperaría mis oídos.
Desde entonces fuimos degradados, a lo más bajo de la fuente. Le supliqué a mis compañeras, a Samma que no me siguieran a esa humillación, pero eran más fuertes que yo y no pude hacer nada. fue así que nos enviaron a las periferias en acción de vigila. La más peligrosa misión de todas, la que dejan a los bastardos.
Allí los Grim deben ser como mínimo de seis miembros. Cómo éramos sólo cinco contando al hijo de Samma. Debimos buscar dos personas más, entonces nos enviaron a un arf y su ter, casados. Sus nombres eran Dathin y Píome, la verdad pienso que fue un enlace arreglado porque ni siquiera se hablan. Pero si fueron muy amables con nosotros, bueno, a excepción de Pío que me odia y no tengo idea de porqué...
Todo eso fue hace cinco años, pero hoy todo es distinto.
------------------------------------------------------------------
Ko*: clan, familia, linea de sucesión.
Grim*: grupo, equipo, referido a los roles de los soldados que protegen al Sin.
guman*: curandera, quien controla y cura con energía.
Hyders*: grupo de reunión de las cinco Sins, sólo sabios y habilidosos que han probado su valor como sujetos de cambio.(juego de palabras con Hyde, esconder, haciendo referencia a que es un grupo cerrado y muy poco conocido por los habitantes de las Sins)
Kamij*: elite de la alta sociedad, de misiones y puesto superiores a cualquier grim ordinario.
deamo*: alma, espíritu.
espiga de Gou*: arma, látigo de acero flexible en cuya punta hay una punta de metal que comúnmente contiene veneno, paralizante o mortal. Pocos tienen la maestría para utilizarlo.
Superiores*: Los Altos gobernantes de una Sin, no tienen relación alguna con los Hyders, son quienes imponen las leyes y planes de batalla.
Pese a que tenía un buen entrenador, mi maestra en realidad fue mi tía Samma, además de que siempre la consideré mi madre por haber perdido a esta poco después de mi nacimiento. Ella me enseñó no sólo a entrenar mi cuerpo, sino también a controlar mi mente. Su historia prefiero que la cuente ella, pero sólo diré que es una ter única en toda nuestra Sin.
Mi Grim fue uno muy particular y polémico, mis compañeros eran dos niñas muy especiales. Una era hija de uno de los Arf más poderosos de todo el Artef, su nombre era Maile y en poco tiempo conseguió convertirse en mi mejor amiga, mi otra parte. Ella era la estratega, especializada en localizar, yo cumplía el rol de guerrero con especialidad en la espiga de Gou*; y por último nuestra guman, Yosué. Ella...ella lo fue todo para nosotros dos, no sólo por su papel en el grupo, su presencia y cariño siempre nos impulsó a seguir adelante. A mi, me dejó conquistado.
Pasamos años ascendiendo entre los Grim, hasta que nos convertimos en parte de la Kamij*. No buscábamos poder, sólo que reconocieran a personas que toda su vida no vivieron sino para seguir huellas ya pisadas. Nosotros forjamos nuestros caminos solos, juntos, eso queríamos demostrar a nuestra gente. Y justo cuando estábamos por demostrarlo por completo, lo estropee todo.
Una umma sin Juns, nos encomendaron una misión de obtención de información bajo cualquier precio. Todo iba bien, capturamos al sospechoso, pero al momento de hacerlo hablar vi algo en él. Era sólo un anciano, apenas si podía caminar por su cuenta, mi deamo* no podía soportar lastimar a alguien así. Lo dejé ir, sin pensarlo sólo le pedí que se fuera.
Al momento de enfrentar a los Superiores* fui honesto, les expliqué que no pude realizar la misión y asumiría toda la responsabilidad. Así fue.
Me condenaron por traición, el castigo era sencillo, doloroso e inevitable. Recuerdo que la tarde antes de enfrentar a los Superiores, Yosué me pidió que huyera, tomó mis manos y me hizo prometer que volvería con vida. Yo sólo la miré a los ojos y le confesé.
— Haré lo que pueda...pero por si te decepciono.
La tomé de la cintura, en el único impulso de mi vida, la besé con torpeza y luego corrí como un idiota pensando que no debería haber hecho eso. Nunca supe qué pensó después de eso.
Llegué a la cámara de prueba. Me entregué como cualquier condenado sin anda de qué arrepentirse. Me recostaron sobre una cama de piedras y sujetaron mis piernas y brazos. Entonces comenzaría la "redención", la traición se castigaba con dolor y pérdida. Después de los castigos físicos, llegó la condena, la pérdida. No había gritado hasta entonces, ni siquiera tenía la boca cubierta, pero entonces si me ataron una venda. Uno de los sabios levantó frente a mi dos agujas largas y negras.
— Como no sabes escuchar lo que te dicen, es inútil que conserves tal don.
Sólo temblé y al sentir el frío filo en mis oído sentí miedo por primera vez. Un dolor punzante, agudo y agonizante se instauró en mi cabeza. Mi cuerpo luchaba contra ello, pero mi mente estaba bloqueaba. Grité, grité como nunca, pero nadie pudo escucharme...ni yo mismo...
Lo próximo que recuerdo era verme en una cama, a mi lado Yosué me miraba llorando. Vi sus labios moverse, sentí sus brazos abrazarme con fuerza, más mi mundo era mudo. Su voz, como quería oír su voz en ese momento. Le correspondí el abrazo cuando veo entrar por la cuarto del cuarto a mi Samma. Se sentó a mi lado, no lloró pero si estaba a punto, me señaló su boca y la movió. Le entendí y traté de responder. Nada puede describir el hablar sin saber cómo suenas.
Mi querida amiga había curado mis heridas, pero jamás recuperaría mis oídos.
Desde entonces fuimos degradados, a lo más bajo de la fuente. Le supliqué a mis compañeras, a Samma que no me siguieran a esa humillación, pero eran más fuertes que yo y no pude hacer nada. fue así que nos enviaron a las periferias en acción de vigila. La más peligrosa misión de todas, la que dejan a los bastardos.
Allí los Grim deben ser como mínimo de seis miembros. Cómo éramos sólo cinco contando al hijo de Samma. Debimos buscar dos personas más, entonces nos enviaron a un arf y su ter, casados. Sus nombres eran Dathin y Píome, la verdad pienso que fue un enlace arreglado porque ni siquiera se hablan. Pero si fueron muy amables con nosotros, bueno, a excepción de Pío que me odia y no tengo idea de porqué...
Todo eso fue hace cinco años, pero hoy todo es distinto.
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Ko*: clan, familia, linea de sucesión.
Grim*: grupo, equipo, referido a los roles de los soldados que protegen al Sin.
guman*: curandera, quien controla y cura con energía.
Hyders*: grupo de reunión de las cinco Sins, sólo sabios y habilidosos que han probado su valor como sujetos de cambio.(juego de palabras con Hyde, esconder, haciendo referencia a que es un grupo cerrado y muy poco conocido por los habitantes de las Sins)
Kamij*: elite de la alta sociedad, de misiones y puesto superiores a cualquier grim ordinario.
deamo*: alma, espíritu.
espiga de Gou*: arma, látigo de acero flexible en cuya punta hay una punta de metal que comúnmente contiene veneno, paralizante o mortal. Pocos tienen la maestría para utilizarlo.
Superiores*: Los Altos gobernantes de una Sin, no tienen relación alguna con los Hyders, son quienes imponen las leyes y planes de batalla.
domingo, 5 de agosto de 2012
Capítulo Uno
Pequeñas crónicas de un olvido
Una madre y su hijo
Hacía meses que estaba en cama, meses de escucharlo llorar, meses de verlo tendido como un roca sin poder moverse, ni hablar, ni reír. Samma había sufrido mucho en su vida pero nada se comparaba a ver a su pequeño fimmo* en ese estado. Se sentía impotente, inútil, culpable...
Un zou mientras estaba cocinando escuchó un grito devastador provenir del cuarto de su hijo. Corrió hasta llegar a su lado, el niño se abrazó a ella y llorando le pidió que lo detuviera, que detuviera el dolor que lo estaba devorando por dentro. La ter* no podía hacer nada, sólo le brindó unas suaves palabras de alivio e intentó recostarlo.
Ese fue su límite, ella lo daría todo por salvarlo...
Hacía meses que estaba en cama, meses de escucharlo llorar, meses de verlo tendido como un roca sin poder moverse, ni hablar, ni reír. Samma había sufrido mucho en su vida pero nada se comparaba a ver a su pequeño fimmo* en ese estado. Se sentía impotente, inútil, culpable...
Un zou mientras estaba cocinando escuchó un grito devastador provenir del cuarto de su hijo. Corrió hasta llegar a su lado, el niño se abrazó a ella y llorando le pidió que lo detuviera, que detuviera el dolor que lo estaba devorando por dentro. La ter* no podía hacer nada, sólo le brindó unas suaves palabras de alivio e intentó recostarlo.
Ese fue su límite, ella lo daría todo por salvarlo...
~ ~
El sonámbulo
El sonámbulo
Un joven arf* estaba al borde del colapso, sintió la dulce voz de su compañera una
última vez antes de caer sobre la suave tierra a su pies. Su cuerpo imploraba descanso.
En cuanto Maile se dio cuenta de que su amigo estaba en el suelo no se molestó ni en levantarlo. Se sentó a su lado y se quedó mirándolo, hacía meses que no veía así. Le sonrió inocente como siempre y mirando hacia el cielo susurró:
— Akko, cuando te irás a perdonar.
~~
Incierto
Se levantó de la cama, tiró su larga cabellera hacía atrás y se pasó las manos por la espalda. Sentía un leve dolor, aunque ya era habitual. Miró por la ventana, el día estaba gris, los Jins se ocultaba de los Sins, era un mal augurio. No se desanimaría por ello, se vistió, ató su cabello y con su mejor sonrisa salió a empezar el zou.
~~
La negación
Se acercó a ella, la cubrió con una manta y acarició su ya muy crecido vientre.
— Siempre eres tan descuidada, Dathin. —le besó la frente y se acostó a su lado.
La ter al sentir su gesto no le respondió, se volteó y le dio la espalda. Él sin resentimiento, cedió a su pedido y también le dio la espalda.
~~
Ayuda
Corría, debía escapar de ellos, debía salvarse. No la perdonaría, menos le creería que no fue su culpa, ni intensión el deshonrarlo de esa forma. Las lágrimas se le escapan sin dar cuenta, sus piernas eran débiles, porque era la primera vez que corría en su vida. Si volteaba sólo una vez era más que seguro que moriría. Las voces a su alrededor la confundían, no eran hombres, pero se les parecían.
Cae en medio de un claro, se levanta con prisa pero algo la sostiene del brazo. Siente un golpe a su agresor. Una rama que se movía sola, un voz que la llamaba.
— Niña, si quieres vivir ven con nosotros.
Ella no tenía juicio, sólo se guió por el miedo y se dejó llevar. Llegó a un arrollo y entonces sintió unas manos sobre su rostro. Intentó escapar, pero al notar que no la estaba golpeando se detuvo.
— Calma. Soy un Sin Luda, no te haré daño. —la soltó y al ver el pánico en sus ojos se la llevó con él en la inmensidad de sus bosques ancianos— Estás en peligro, y este no es el mejor lugar para alguien como tu.
Se ocultaron entre la hierba, los ludas callaron y aceptando la decisión de su hermano se dispusieron a defender a la joven.
~~
Profundidades
Un bello manto de colores la acompañaba, pero su aura seguía oscura y lúgubre. La brisa de Omp intentó desvanecerla una vez más, fallando una vez más. Su lazo se había convertido en cadena, aunque no era ella la víctima, sino el victimario. Sus ojos se habían caído hacía mucho ya, su piel estaba seca como la piedra y su voz era tétrica como la de una arpía.
Déjalo ir...Regresa a Nosotros...No te quedes en el Medio....Déjalo ir...
Las bellas asem* de Omp le rogaban que se fuera con ellas a su padre, donde podría reencarnar o vivir eterna en el cosmos; pero el alma, pobre y confundida, no las escuchaba y seguía tirando de la cadena, haciéndola más gruesa, más fría. Era claro que había perdido algo al despegarse de su cuerpo.
Lo mataría.
~~
Todos éstos caminos se cruzaron, muchos dejaron de existir y otros sufren de un eterno vagar.
El artef es para seres fuertes de alma.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Significados
*Fimmo o fimme: hijo e hija respectivamente, también se usa como expresión de cariño a los niños pequeños.
* Ter: mujer, en el sentido que ha sido o será madre. Las niñas siguen apodándose fimmes, y las jóvenes o "solas" fimms.
* Arf: hombre, a aquellos que están unidos con una joven, no necesariamente deben ser padres. Los "solos" se llaman fimms como las jóvenes.
*Asem: como hadas o sirvientes de un Cele, Ase es su singular. Suelen ser las mensajeras, a veces actúan por voluntad propia pero es extraño.
En cuanto Maile se dio cuenta de que su amigo estaba en el suelo no se molestó ni en levantarlo. Se sentó a su lado y se quedó mirándolo, hacía meses que no veía así. Le sonrió inocente como siempre y mirando hacia el cielo susurró:
— Akko, cuando te irás a perdonar.
~~
Incierto
Se levantó de la cama, tiró su larga cabellera hacía atrás y se pasó las manos por la espalda. Sentía un leve dolor, aunque ya era habitual. Miró por la ventana, el día estaba gris, los Jins se ocultaba de los Sins, era un mal augurio. No se desanimaría por ello, se vistió, ató su cabello y con su mejor sonrisa salió a empezar el zou.
~~
La negación
Se acercó a ella, la cubrió con una manta y acarició su ya muy crecido vientre.
— Siempre eres tan descuidada, Dathin. —le besó la frente y se acostó a su lado.
La ter al sentir su gesto no le respondió, se volteó y le dio la espalda. Él sin resentimiento, cedió a su pedido y también le dio la espalda.
~~
Ayuda
Corría, debía escapar de ellos, debía salvarse. No la perdonaría, menos le creería que no fue su culpa, ni intensión el deshonrarlo de esa forma. Las lágrimas se le escapan sin dar cuenta, sus piernas eran débiles, porque era la primera vez que corría en su vida. Si volteaba sólo una vez era más que seguro que moriría. Las voces a su alrededor la confundían, no eran hombres, pero se les parecían.
Cae en medio de un claro, se levanta con prisa pero algo la sostiene del brazo. Siente un golpe a su agresor. Una rama que se movía sola, un voz que la llamaba.
— Niña, si quieres vivir ven con nosotros.
Ella no tenía juicio, sólo se guió por el miedo y se dejó llevar. Llegó a un arrollo y entonces sintió unas manos sobre su rostro. Intentó escapar, pero al notar que no la estaba golpeando se detuvo.
— Calma. Soy un Sin Luda, no te haré daño. —la soltó y al ver el pánico en sus ojos se la llevó con él en la inmensidad de sus bosques ancianos— Estás en peligro, y este no es el mejor lugar para alguien como tu.
Se ocultaron entre la hierba, los ludas callaron y aceptando la decisión de su hermano se dispusieron a defender a la joven.
~~
Profundidades
Un bello manto de colores la acompañaba, pero su aura seguía oscura y lúgubre. La brisa de Omp intentó desvanecerla una vez más, fallando una vez más. Su lazo se había convertido en cadena, aunque no era ella la víctima, sino el victimario. Sus ojos se habían caído hacía mucho ya, su piel estaba seca como la piedra y su voz era tétrica como la de una arpía.
Déjalo ir...Regresa a Nosotros...No te quedes en el Medio....Déjalo ir...
Las bellas asem* de Omp le rogaban que se fuera con ellas a su padre, donde podría reencarnar o vivir eterna en el cosmos; pero el alma, pobre y confundida, no las escuchaba y seguía tirando de la cadena, haciéndola más gruesa, más fría. Era claro que había perdido algo al despegarse de su cuerpo.
Lo mataría.
~~
Todos éstos caminos se cruzaron, muchos dejaron de existir y otros sufren de un eterno vagar.
El artef es para seres fuertes de alma.
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Significados
*Fimmo o fimme: hijo e hija respectivamente, también se usa como expresión de cariño a los niños pequeños.
* Ter: mujer, en el sentido que ha sido o será madre. Las niñas siguen apodándose fimmes, y las jóvenes o "solas" fimms.
* Arf: hombre, a aquellos que están unidos con una joven, no necesariamente deben ser padres. Los "solos" se llaman fimms como las jóvenes.
*Asem: como hadas o sirvientes de un Cele, Ase es su singular. Suelen ser las mensajeras, a veces actúan por voluntad propia pero es extraño.
viernes, 3 de agosto de 2012
Introducción
Artef Tintaj
Dentro de poco nada quedará de nosotros, porque seremos
envueltos en el fuego de la tierra, porque ella nos reclamará y como fieles que somos cederemos ante su deseo.
Les contaré sobre el
origen de nuestro existir, humanos, porque creo a ustedes les gustará escuchar
historias como las nuestras y bellos cantos como los de nuestras voces. Todo
comenzó con los Celes, los creadores de este Artej y de todo lo que habita en
él.
La primera en surgir
y la más respetada es Tov, la madre tierra que dio vida al césped y los
árboles, luego nació su opuesto y complementario Omp el cielo que dio origen al
aire. De ellos nació el amor y junto con él nuevos Celes.
Sus primeros hijos
fueron dos gemelos, Jin Ku y Jin Mo, quienes se transformaron en estrellas para
traer la luz y el calor al Artef, ellos son los Celes del Zou (día). Las siguiente fueron sus dos hijas Jun Ka y Jun Mi, que
se transformaron en las lunas que traerían el fresco y reparador son de la Umma (noche). Luego, ya con una energía propicia para la vida nacieron tres Celes
fundamentales. Gou que se adentró en Tov y en ella se asentó como el fuego interior que la mantendría cálida y
sería luego el formador de las pequeñas Islas Gouf. Su hermano, Jev que de
tanto llorar al nacer creó el océano,
tan extenso y cambiante como su ser. Y por último la pequeña y amada Hud que
con sus largos cabellos de tres colores, blanco, verde y naranja fue tejiendo lo que serían las
estaciones: Hirben (invierno), Utah (verano) y Dint (otoño).
Pronto los animales
desde el vientre de Tov y alimentados por Jev fueron apareciendo y dominando el
Artef; pero algo faltaba, un ser que pudiera pensar y crear en el mundo un poco
de controversia. Todo en el universo debe ser equilibrado, aún la paz necesita
de un poco de caos para existir.
Entonces Jun Mi, la luna más brillante otorgó su belleza y
sus curvas, quedando oscura y seca para crear el cuerpo de la mujer, Jev dio a
ella su personalidad y temple. Y por última Tov le regaló su fuerza para que
pudiera luchar a la par de su compañero.
Jin Ku dio su intensidad y buen cuerpo, quedando anaranjado
y pequeño en comparación a su
hermano, y dio forma al hombre. Gou le
otorgó la voluntad y persistencia de su llama, y Omp le dio su sentido de
respeto a su compañera.
Así los Celes fueron formando miles de mujeres y hombres
para poder poblar la tierra y dependiendo de qué lugar del increíble Artef les
tocara vivir fueron desarrollando habilidades únicas que darían origen a las
distintas Sins.
Les explicaré, Sins es como nombramos a los seres que
viven bajo un mismo nombre y reglas, que comparten un origen, un hogar y una
lucha. Existen en Tintaj, cinco Sins.
Sin Luda, los habitantes de las montañas, ermitaños y
separados entre sí ellos tienen nuestra apariencia. Lo único que los diferencia
es que siempre andan descalzos, hasta que un día las raíces los atrapan y se
convierten en árboles. La vegetación los atrapa hasta tomar sus rostros.
Sin Fou, las almas de las ostras, son niñas eternas que
viven al servicio de Jev. Si alguien se atreve a sacarlas de las orillas del
mar no sobreviven más de un día, se marchitan y se convierten en arena.
Luego cuando su vida acaba, toman un último respiro y se hunden en el
fondo de las aguas para nunca regresar. Se dice, reencarnan en ostras del color
de sus ojos, celestes.
Sin Dem, la tierra del fuego enardecido. Ellos tiene la
piel negra como el carbón y sus ojos son del color de los rayos de Jin Mo.
Viven escupiendo fuego de su interior, y compiten entre sí, sus hijos nacen
matando a su madre y a su padre, como
prueba que merecen su existencia. Así transcurren su vida hasta que de tanto
escupir llamas se apagan y se vuelven tierra fértil donde crecerán tiernas hierbas. Por eso a este lugar se le llama “el
paraíso fuera del averno”, todo a su alrededor es un manto de bellas
plantas y suaves hojas, como si quisieran ocultar el gran infierno que hay en
su centro.
Sin Xi, donde viven los débiles, según mi gente. Las
personas, mujeres y hombres de este lugar viven en cavernas, escondidos de todo
y todos, son ciegos que vagan en la oscuridad recitando extraños himnos. Se
dice que pueden controlar la tierra y su propósito es cavar túneles sin sentido
por el interior, nadie los entiende. Ahora que lo pienso, nunca nadie trató de
hablar con ellos.
Y por último la más extensa y diversa Sin, Sin Pir, donde
los verdaderos hombres viven. Es en ella que transcurre mi historia.
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