La mujer de las ludas
Maile estaba de vigila, yo como siempre me encontraba a su lado y luchando contra mi incesante sueño. Todo iba bien, no había movimiento, ni luces, ni olores, ni nada que nos indicara algún peligro. Entonces Nilo, el mayor de los gemelos, sale del refugio y al alzar su nariz comienza a sentir un aroma particular. No pudimos llegar a preguntarle que ya estaba corriendo sobre las colinas hacía las fronteras de nuestro territorio.
Fuimos detrás de él gritándole que se de tenga, que un Luda podría lastimarlo pero no nos escuchaba. Me adelante a Maile corriendo en la primera fase de mi potencial. Tomé al rubio de los hombros y lo zamarreé para que reaccionara. No dijo ni una palabra, sólo levantó su mano señalando. Voltee mi vista y la vi.
Estaba cubierta por hojas, como un abrigo a esa umma de frío y desolación. Fui a su lado y una rama se enredó en mi brazo. Me tiré hacía atrás cuando veo a un Luda muy herido a mi lado.
— Cuídala, por...—se desmayó sobre mi.
Sentí los pasos de los otros dos a mi espalda cuando me acerqué al helado cuerpo de esa mujer. Le tomé el rostro y sentí su respiración sobre mis manos. La levanté con cuidado cuando al sentir su vientre me percate de algo que me dejó atónito un momento. Antes de decir nada comencé a correr con ella en mis brazos.
— ¿¡Qué ocurrió Nilo?! —grita alarmada la ojigris a su protegido.
— Está herida. —le responde con su fría voz.
Llegué al refugio y llamé a Dathin con fuerza. Recuerdo ver salir a Piome mientras me decía algo pero yo no le presté atención. En cuanto la encontré comencé a decirle que debía curar a la mujer que llevaba. Me colocó una mano sobre la frente y me tranquilizó para poder actuar. La recostamos sobre una vieja manta y la desvestimos. Mi preocupación era cierta, sólo me alejé con miedo.
— Ya Akko, no es mucho la curaré pronto. —levantó la vista y susurra— Maile, querida, por favor sácalo de aquí.
La joven le obedeció y tomando a su amigo del hombro lo llevó fuera. El cansado arf se sintió desfallecer al sacar de su vista a esa criatura olvidada. Samma aún con sus pocas fuerzas se levantó y lo sostuvo antes de que cayera.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
— Ningún Sin, más que un Pir te ha hecho esto. —musitó la guman mientras sus manos trabajaban— Oh dulce niña, ¿quién tendría un deamo tan oscuro como para causarte tal daño.
Terminó con su tarea y tomando unas ropas de ella la vistió, luego acarició su vientre y sonriendo la cubrió con otras brazadas para que entrara en calor. Un leve sollozo se escuchó en la habitación. Su pequeño fimmo la estaba llamando.
— Ya Ermos, mama ya va. —dijo con su dulce voz.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Me desperté sobre un cálido pecho, sentí su olor, me relajé y luego me levanté.
— Samma, lo siento. —le acaricié el cabello y la dejé descansar tranquila.
Apenas llegué a la pequeña cocina la mirada asesina de Piome estaba sobre mi, luego la expresión relajada de su ter consiguió que mantuviera la calma. Discutimos, claro, porqué demonios había llevado una extraña y más aún la había expuesto a su ter y a su fimmo, y que era un pésimo líder y todo lo que ya sabía no estaba de acuerdo...
Me le acerqué con respeto, mis orejas se bajaron y con mi tono neutro le respondí:
— Ustedes no están aquí por ser unos Celes, yo menos. No podía dejarla, piensa que la han abandonado, nadie se preocupara por su existencia ahora. Además si hubiera sido tu ter no la habrías dejado en esa condición.
— Nunca piensas Akron, tienes la cabeza sólo de adorno, ¿sabes lo que podría pasar si no fuera de los nuestros?
— ¿Qué nuestros? Por los nuestros es que estamos en este matadero Piome, no te preocupes asumo toda la responsabilidad de lo que pase. —desvié la mirada a Dathin— ¿Cómo está?
— Bien, la encontraste a tiempo. —hizo una leve pausa— Su fimmo también está bien.
— ¿¡Fimmo?!
Maile entró al cuarto y al oír esa palabra se quedó muda, ella una muy buena fimme pero había cosas que la sobrepasaban. Levantó las manos en señal de desagrado, se fue sin decir nada. Pasé mis manos sobre mi frente, sabía que sería un problema pero no pude dejarla sola.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Me quedé mirándola dormir, no la tocaba, me di el placer de verla tan vulnerable como el instante en que la vi por primera vez. La traje a mi cuarto para que no molesta a Dathin y su fimmo. Vi sus labios pero no entendí nada de lo que musitaba entre sueños. Sus ojos estaban parecían cerrarse con fuerza, comenzó a llorar dormida. Mi corazón se sintió ahorcado.
— No me dejes. — llegué a entender.
— No lo haré. — le respondí mientras veía su mano con duda.
— Promételo.
— Lo prometo. —tomé su mano y me senté en el suelo esperando porque se calmara.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fue entonces que la llame Juva*, por las lágrimas que derramó esa tarde.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Juva: derivado de Jev, agua sagrada, también sinónimo de lágrimas por la leyenda del ser que creo el agua con su tristeza.
Maile tiene ojos grises? *0* Amo los ojos grises <3
ResponderEliminarMe encanta nee-chan, me gustó mucho este capítulo (aunque lo lei un poco tarde n.n') La ternura que me transmite Akron es mortal :3
Te sigo diciendo que me encantan los terminos, me gusta mucho :D Espero el próximo!