Dentro de poco nada quedará de nosotros, porque seremos
envueltos en el fuego de la tierra, porque ella nos reclamará y como fieles que somos cederemos ante su deseo.
Les contaré sobre el
origen de nuestro existir, humanos, porque creo a ustedes les gustará escuchar
historias como las nuestras y bellos cantos como los de nuestras voces. Todo
comenzó con los Celes, los creadores de este Artej y de todo lo que habita en
él.
La primera en surgir
y la más respetada es Tov, la madre tierra que dio vida al césped y los
árboles, luego nació su opuesto y complementario Omp el cielo que dio origen al
aire. De ellos nació el amor y junto con él nuevos Celes.
Sus primeros hijos
fueron dos gemelos, Jin Ku y Jin Mo, quienes se transformaron en estrellas para
traer la luz y el calor al Artef, ellos son los Celes del Zou (día). Las siguiente fueron sus dos hijas Jun Ka y Jun Mi, que
se transformaron en las lunas que traerían el fresco y reparador son de la Umma (noche). Luego, ya con una energía propicia para la vida nacieron tres Celes
fundamentales. Gou que se adentró en Tov y en ella se asentó como el fuego interior que la mantendría cálida y
sería luego el formador de las pequeñas Islas Gouf. Su hermano, Jev que de
tanto llorar al nacer creó el océano,
tan extenso y cambiante como su ser. Y por último la pequeña y amada Hud que
con sus largos cabellos de tres colores, blanco, verde y naranja fue tejiendo lo que serían las
estaciones: Hirben (invierno), Utah (verano) y Dint (otoño).
Pronto los animales
desde el vientre de Tov y alimentados por Jev fueron apareciendo y dominando el
Artef; pero algo faltaba, un ser que pudiera pensar y crear en el mundo un poco
de controversia. Todo en el universo debe ser equilibrado, aún la paz necesita
de un poco de caos para existir.
Entonces Jun Mi, la luna más brillante otorgó su belleza y
sus curvas, quedando oscura y seca para crear el cuerpo de la mujer, Jev dio a
ella su personalidad y temple. Y por última Tov le regaló su fuerza para que
pudiera luchar a la par de su compañero.
Jin Ku dio su intensidad y buen cuerpo, quedando anaranjado
y pequeño en comparación a su
hermano, y dio forma al hombre. Gou le
otorgó la voluntad y persistencia de su llama, y Omp le dio su sentido de
respeto a su compañera.
Así los Celes fueron formando miles de mujeres y hombres
para poder poblar la tierra y dependiendo de qué lugar del increíble Artef les
tocara vivir fueron desarrollando habilidades únicas que darían origen a las
distintas Sins.
Les explicaré, Sins es como nombramos a los seres que
viven bajo un mismo nombre y reglas, que comparten un origen, un hogar y una
lucha. Existen en Tintaj, cinco Sins.
Sin Luda, los habitantes de las montañas, ermitaños y
separados entre sí ellos tienen nuestra apariencia. Lo único que los diferencia
es que siempre andan descalzos, hasta que un día las raíces los atrapan y se
convierten en árboles. La vegetación los atrapa hasta tomar sus rostros.
Sin Fou, las almas de las ostras, son niñas eternas que
viven al servicio de Jev. Si alguien se atreve a sacarlas de las orillas del
mar no sobreviven más de un día, se marchitan y se convierten en arena.
Luego cuando su vida acaba, toman un último respiro y se hunden en el
fondo de las aguas para nunca regresar. Se dice, reencarnan en ostras del color
de sus ojos, celestes.
Sin Dem, la tierra del fuego enardecido. Ellos tiene la
piel negra como el carbón y sus ojos son del color de los rayos de Jin Mo.
Viven escupiendo fuego de su interior, y compiten entre sí, sus hijos nacen
matando a su madre y a su padre, como
prueba que merecen su existencia. Así transcurren su vida hasta que de tanto
escupir llamas se apagan y se vuelven tierra fértil donde crecerán tiernas hierbas. Por eso a este lugar se le llama “el
paraíso fuera del averno”, todo a su alrededor es un manto de bellas
plantas y suaves hojas, como si quisieran ocultar el gran infierno que hay en
su centro.
Sin Xi, donde viven los débiles, según mi gente. Las
personas, mujeres y hombres de este lugar viven en cavernas, escondidos de todo
y todos, son ciegos que vagan en la oscuridad recitando extraños himnos. Se
dice que pueden controlar la tierra y su propósito es cavar túneles sin sentido
por el interior, nadie los entiende. Ahora que lo pienso, nunca nadie trató de
hablar con ellos.
Y por último la más extensa y diversa Sin, Sin Pir, donde
los verdaderos hombres viven. Es en ella que transcurre mi historia.
Me encanta! Me gusta mucho mucho mucho nee-chan!
ResponderEliminarQuiero que la sigas, este tipo de historias me pueden, mucho *-*